Bidireccionalidad, ¿hasta qué punto?

Al principio el creador se apunta a las redes, abre un blog, un canal en youtube y empieza a seguir a otros usuarios que también le siguen.

Todo muy bien, hay conversaciones tranquilas, el ruído no es muy alto y no hay problemas en manejarlo.

En este punto hay bidireccionalidad, es decir, es una relación punto a punto, de iguales.

Pero pasa el tiempo y puede ocurrir que ese creador comience a atraer a muchos otros usuarios porque éstos encuentran sus creaciones interesantes – que, al fin y al cabo, ésa era la idea inicial. Estos nuevos usuarios están interesados en sus nuevos mensajes, sus nuevos escritos, sus nuevos vídeos, y cada cual también da su opinión sobre las creaciones.

Y lo que eran conversaciones tranquilas ya no lo son tanto. Los comentarios comienzan a ser muchos y desbordan al creador que tiene que elegir entre leerlos y responderlos, o crear.

Ahora las respuestas ya no pueden ser conversaciones como al principio. Ya no es un reducido círculo de conocidos con los que se tiene cierta confianza. Ahora hay incluso comentarios que le atacan por expresarse de la manera en que lo hace.

En este momento le es complicado entonces separar el grano de la paja, y ya no puede leerlo todo porque de hacerlo acabaría en el desánimo y dejaría de crear al instante.

Por otro lado, si hiciera caso por completo a las ideas, sugererencias y críticas, el creador perdería la frescura e independencia de sus creaciones, que fue en primer lugar por lo que le empezaron a seguir, y caería en la complacencia y comodidad de ofrecer lo que le piden.

El creador tiene que rodearse de una dura capa para protegerse, y tomar decisiones que antes no hubiera tomado.

En este momento no le queda más remedio que romper la bidireccionalidad del principio porque ya le es imposible. Ya no puede, ni debe, responder a todos porque el tiempo no alcanza para ello.

Por supuesto, sabe que eso enfadará a algunos de sus seguidores más antiguos, pero la realidad ha cambiado y, por mucho que no guste, ya no es un intercambio entre iguales.

Ahora toca que todas las partes se habitúen a la nueva situación: los seguidores comenzarán a tratar entre ellos  exigiendo menos respuestas al creador, y el creador podrá sacar conclusiones de estas nuevas conversaciones que plasmará indirectamente en sus nuevas creaciones pero sin tener que participar directamente.

Si el creador y sus seguidores realizan este paso de una forma natural, el resultado será un enriquecimiento mutuo para ambas partes: El creador sabe que necesita de sus seguidores para continuar creando, y sus seguidores saben que el creador necesita su espacio para crear esas creaciones de las que disfrutan.

Publicado originalmente: http://blog.jmgoig.org/2014/04/bidireccionalidad-hasta-que-punto.html

Hoy en día, el riesgo es el lugar más seguro

No es algo que me esté inventando, es el mensaje que nos está enviando el mundo en el que vivimos hoy.

Hace unos años, mucha gente estudiaba y se esforzaba para tener una carrera y un buen currículum, y con ello entraba a trabajar en una empresa con un contrato fijo, y su intención era permanecer trabajando en el mismo lugar hasta su retiro.

Quizás eso le funcionó a nuestros padres y abuelos, cuando al estado le interesó usar la jubilación como zanahoria, como cebo para tener a una gran parte de la población ocupada.

Sin embargo, en la actualidad, día sí y día también hay manifestaciones y protestas de trabajadores que fueron despedidos incluso teniendo esos puestos “fijos y seguros“.

Lamento ser el portador de malas noticias, pero esos tiempos no van a volver.

¿Y cuál es el lamento repetitivo de todas esas personas? Algo así como “tengo 50 años, he estado trabajando treinta en esta empresa y no sé hacer nada más, ¿qué va a ser de mí?”

Pese a todo, sí hay una salida. Y es una salida que requiere esfuerzo, por supuesto, sobre todo en el aspecto psicológico. Porque la diferencia está en sus mentes.

Esta salida consiste en darse cuenta de que no hay lugar más seguro que en el riesgo.

Fijémonos en cómo todas esas miles de personas que pensaban que su futuro estaba asegurado por tener un trabajo fijo se equivocaron. ¿Y en que consistió su error? En confiar en que dependiendo de una empresa ajena estaban seguros.

En cambio, si esas miles de personas se dieran cuenta de que en realidad tomando las riendas de sus propias vidas, usando sus propias experiencias, y aprendiendo constantemente nuevos conocimientos podrían solventar su situación, ¿qué les impediría hacerlo?

El único obstáculo son ellas mismas.

Porque cuando uno depende de sí mismo, no existe el no como respuesta. No hay límites a los que se puede llegar. Y todo es cuestión de probabilidades: si el éxito no llega en este momento es porque no se ha fracasado lo suficiente. Y ese éxito siempre llega a quienes se vuelven a levantar, aprenden de la experiencia y continúan arriesgándose.

Esto sí que es 100% seguro.

Publicado originalmente en: http://blog.jmgoig.org/2014/04/hoy-en-dia-el-riesgo-es-el-lugar-mas-seguro.html

Una República Catalana siempre será mejor que un Reino de España

Live and let live

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¡Ánimo, que en 27 días seremos por fin una República!

Porque, por supuesto que hay que “romper” España: Una República Catalana siempre será mejor que un Reino de España.

Es que cualquiera con dos dedos de frente se daría cuenta de ello.

Un caos de libertad siempre es mejor que un orden de represión.

Siempre es mejor lo bueno por conocer que lo malo conocido.

Lo arriesgado es lo más seguro que hay.

Animo al resto de españoles en el resto de territorios feudales a que también se independicen.

Luego, todos los nuevos países independientes podríamos unirnos de nuevo en una “Confederación de Estados Ibéricos”. Incluído los actuales Portugal y Andorra.

Puesto que los españoles no tienen lo que hay que tener para echar al monarca, ésta es una muy buena manera de deshacerse del reino.

Es una buena salida hacia delante.

Sólo los zoquetes se niegan a aceptarlo y verlo.

Ahora bien, la gente se tiene que dar cuenta de que esta República de Catalunya no funcionará si no nos copiamos de Suiza.

Esta República Catalana fracasará si sigue en la UE y continúa con el euro.

Y será un desastre si se permite que los mismos políticos corruptos que ahora están en la GenCat sigan en sus puestos de obediencia a la Gran Banca.

En todo caso, liberarse de esta España deprimente siempre será un gran paso adelante.

Saltar al vacío sin paracaídas siempre será mejor que mantener el actual estado de cosas.

Y si de paso ayudamos a destruir a la Unión Europea, y somos el preludio de la ruptura del sistema de estados actuales, muchísimo mejor!!!

En fin, espero que los troles nacionalistas españolistas pagados por el sistema se explayen insultándome en los comentarios, porque he escrito este post justo para eso. Al fin y al cabo, ése es su trabajo de lameculos del poder y por ello cobran. Todo sus “argumentos” para mantener la “unidad” de España son de mentalidad infantiloide, fáciles de contrarrestar, así que ni me molestaré en responderlos.

Adéu Espanya, serà divertit que siguéu el “país veí” :-)

Escribir para no olvidar

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Cuando era adolescente fui consciente de que me olvidaría de aquellos instantes. Y por ello me puse a escribir para recordármelos en el futuro.

Y lo hice mayoritariamente en forma de poemas. Cientos de poemas que describían mis sensaciones en aquellos momentos. Para bien o para mal, yo fui así, y así intenté dejarlo reflejado lo mejor que supe.

El tiempo pasó, y olvidé. Pero aquellos papeles escritos a bolígrafo lograron sobrevivir. Y a veces los repaso para recordar quién fui.

Mucho más tarde, muchos de esos poemas los publiqué en tres libros que ahora están disponibles en internet en formato de ebook. Ésa fue una gran victoria personal para mí.

Ahora, continúo escribiendo, y también grabo mis ideas en vídeos, que publico en YouTube, y fotografío la vida, que plasmo en la red. Sin embargo, ya no es mi prioridad hablar a mi yo del futuro.

Ahora, mi intención ha aumentado su abanico y también se dirige a mis hijos. Para que, en el momento que lo puedan comprender, vean y lean cómo era su padre, y el entorno de la época de su infancia.

En realidad, lo considero un privilegio porque a mí me hubiera gustado que mis padres hubieran hecho lo mismo, pero mi infancia se perdió entre las sombras del olvido.

Apenas hay fotos de mi niñez, ningún vídeo en absoluto y las historias son verbales, a veces.

Por eso estoy retratando la cotidianidad, esta cotidianidad que en el futuro será pura nostalgia. Pero si sobreviven mis escritos como éste, mis fotos y mis vídeos, será una cotidianidad directa, sin intermediarios.

Capto estos momentos para el recuerdo, para que el manto del olvido no venza; espero que no sea en vano mi esfuerzo.

Publicado originalmente en: http://blog.jmgoig.org/2013/05/escribir-para-no-olvidar.html

En una sociedad normal

En una sociedad normal no sería necesario un artículo como éste, pero ésta no es en absoluto una sociedad normal sino todo lo contrario.

Porque en una sociedad normal nunca habría sido posible la aprobación de una ley como la Ley Mordaza en España.

O la Patriot Act en EE.UU.

O la ley del control del movimiento del oro en Francia.

O la censura legislada de internet en el Reino Unido.

Porque en una sociedad normal la NSA no tendría trabajo, ni la CIA ni el Mossad ni el CNI.

Bueno, en una sociedad normal no habrían países tal como ahora se entienden.

En una sociedad normal los inspectores de hacienda se negarían a seguir robando a sus conciudadanos.

En una sociedad normal el ejército se negaría a bombardear países para saciar el apetito avaricioso de las corporaciones.

En una sociedad normal la policía no se dedicaría a imponer multas arbitrarias para recaudar su sueldo, ni sería partícipe de acciones violentas contra los desahuciados para proteger intereses especulativos.

En una sociedad normal los jueces no estarían a las órdenes del mejor postor.

En realidad, en una sociedad normal no se podría entender el concepto de usar la violencia y las leyes para obtener privilegios.

Ni en una sociedad normal los periodistas aceptarían que hubieran noticias inventadas para favorecer a los poderosos.

En una sociedad normal las creencias no estarían en manos de organismo religiosos organizados, inventores de verdades absolutas.

En una sociedad normal nadie aceptaría papelitos de colores creados de la nada por los bancos centrales, porque la gente valoraría su propio esfuerzo y trabajo.

En una sociedad normal los bancos nunca serían imprescindibles.

En una sociedad normal los padres nunca llevarían a sus hijos cada día a prisiones para que sean adoctrinados en la obediencia ciega y el consumismo, porque sabrían distinguir entre educación y estupidez.

En una sociedad normal sería imposible que la población se sentara delante de una pantalla para recibir mensajes destinados a someterla.

Porque en una sociedad normal las personas desobedecerían cualquier intento de apaciguamiento y consenso.

Es que está claro que en una sociedad normal no habría la posibilidad de ese juego entre izquierdas y derechas que crea una apariencia de democracia que en realidad es todo lo contrario.

Es que en una sociedad normal sería imposible la disidencia controlada, porque la gente que piensa por sí misma no se puede manipular en absoluto.

Porque en una sociedad normal nunca se cambiaría la libertad por una seguridad que no lo es.

En una sociedad normal no se permitirían cámaras de espionaje y control por las calles ni en los servicios públicos.

La complacencia no sería un mérito en una sociedad normal, en la que la palabra censura sería una palabra apenas conocida.

Y es que en una sociedad normal cada cual sería responsable de sí mismo, y nunca haría al prójimo lo que no querría para sí mismo.

En una sociedad normal sólo se hablaría de abundancia y del cumplimiento de nuestros sueños.

En una sociedad normal no habrían campañas clandestinas de modificación climática mediante la fumigación de los cielos.

En una sociedad normal el progreso sería auténtico, y los sabios no venderían sus hallazgos al mejor postor.

En una sociedad normal la ciencia no sería usada por unos pocos para crearse privilegios, sino que de verdad se aplicaría para el avance de todos, y no se esconderían ni manipularían sus descubrimientos.

Vamos, que en una sociedad normal los médicos no recetarían drogas innecesarias para recibir regalos de la industria farmacéutica.

Porque en una sociedad normal no habrían ONGs que mantienen la pobreza para justificar su existencia, ni serían usadas como armas para derrocar gobiernos.

Bueno, en una sociedad normal no serían necesarios gobiernos, no al menos como se entienden ahora.

Y así, en una sociedad normal no serían necesarios artículos como éste porque en una sociedad normal nunca se hubiera permitido alcanzar el nivel actual de opresión de unos pocos sobre el resto.

Porque en una sociedad normal se tendría muy clara la diferencia entre sociedad libre y sociedad feudal, y no habría sido posible la creación de una neolengua que prostituyera los términos.

En una sociedad normal la guerra sería guerra y la paz, paz.

Y en una sociedad normal nunca sería factible que unos criminales pudieran pervertirla y que dejara de ser una sociedad normal.

Tampoco vamos a decir que una sociedad normal fuera perfecta o utópica, pero en una sociedad normal las personas serían conscientes de sus defectos y tratarían de solucionarlos.

Así pues, puesto que no estamos en una sociedad normal, ni se pretende que lo sea, la población sobrevive sometida como ganado de sus amos, y muchos defienden, como buenos sirvientes, su pertenencia a esta sociedad criminal y enferma.

Es lo que hay, sin voluntad de ser una sociedad normal nunca seremos una sociedad normal.

¿Disfrutas de formar parte de esta sociedad anormal?

Publicado originalmente en http://blog.jmgoig.org/2015/03/en-una-sociedad-normal.html