Escribir para no olvidar

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Cuando era adolescente fui consciente de que me olvidaría de aquellos instantes. Y por ello me puse a escribir para recordármelos en el futuro.

Y lo hice mayoritariamente en forma de poemas. Cientos de poemas que describían mis sensaciones en aquellos momentos. Para bien o para mal, yo fui así, y así intenté dejarlo reflejado lo mejor que supe.

El tiempo pasó, y olvidé. Pero aquellos papeles escritos a bolígrafo lograron sobrevivir. Y a veces los repaso para recordar quién fui.

Mucho más tarde, muchos de esos poemas los publiqué en tres libros que ahora están disponibles en internet en formato de ebook. Ésa fue una gran victoria personal para mí.

Ahora, continúo escribiendo, y también grabo mis ideas en vídeos, que publico en YouTube, y fotografío la vida, que plasmo en la red. Sin embargo, ya no es mi prioridad hablar a mi yo del futuro.

Ahora, mi intención ha aumentado su abanico y también se dirige a mis hijos. Para que, en el momento que lo puedan comprender, vean y lean cómo era su padre, y el entorno de la época de su infancia.

En realidad, lo considero un privilegio porque a mí me hubiera gustado que mis padres hubieran hecho lo mismo, pero mi infancia se perdió entre las sombras del olvido.

Apenas hay fotos de mi niñez, ningún vídeo en absoluto y las historias son verbales, a veces.

Por eso estoy retratando la cotidianidad, esta cotidianidad que en el futuro será pura nostalgia. Pero si sobreviven mis escritos como éste, mis fotos y mis vídeos, será una cotidianidad directa, sin intermediarios.

Capto estos momentos para el recuerdo, para que el manto del olvido no venza; espero que no sea en vano mi esfuerzo.

Publicado originalmente en: http://blog.jmgoig.org/2013/05/escribir-para-no-olvidar.html

En una sociedad normal

En una sociedad normal no sería necesario un artículo como éste, pero ésta no es en absoluto una sociedad normal sino todo lo contrario.

Porque en una sociedad normal nunca habría sido posible la aprobación de una ley como la Ley Mordaza en España.

O la Patriot Act en EE.UU.

O la ley del control del movimiento del oro en Francia.

O la censura legislada de internet en el Reino Unido.

Porque en una sociedad normal la NSA no tendría trabajo, ni la CIA ni el Mossad ni el CNI.

Bueno, en una sociedad normal no habrían países tal como ahora se entienden.

En una sociedad normal los inspectores de hacienda se negarían a seguir robando a sus conciudadanos.

En una sociedad normal el ejército se negaría a bombardear países para saciar el apetito avaricioso de las corporaciones.

En una sociedad normal la policía no se dedicaría a imponer multas arbitrarias para recaudar su sueldo, ni sería partícipe de acciones violentas contra los desahuciados para proteger intereses especulativos.

En una sociedad normal los jueces no estarían a las órdenes del mejor postor.

En realidad, en una sociedad normal no se podría entender el concepto de usar la violencia y las leyes para obtener privilegios.

Ni en una sociedad normal los periodistas aceptarían que hubieran noticias inventadas para favorecer a los poderosos.

En una sociedad normal las creencias no estarían en manos de organismo religiosos organizados, inventores de verdades absolutas.

En una sociedad normal nadie aceptaría papelitos de colores creados de la nada por los bancos centrales, porque la gente valoraría su propio esfuerzo y trabajo.

En una sociedad normal los bancos nunca serían imprescindibles.

En una sociedad normal los padres nunca llevarían a sus hijos cada día a prisiones para que sean adoctrinados en la obediencia ciega y el consumismo, porque sabrían distinguir entre educación y estupidez.

En una sociedad normal sería imposible que la población se sentara delante de una pantalla para recibir mensajes destinados a someterla.

Porque en una sociedad normal las personas desobedecerían cualquier intento de apaciguamiento y consenso.

Es que está claro que en una sociedad normal no habría la posibilidad de ese juego entre izquierdas y derechas que crea una apariencia de democracia que en realidad es todo lo contrario.

Es que en una sociedad normal sería imposible la disidencia controlada, porque la gente que piensa por sí misma no se puede manipular en absoluto.

Porque en una sociedad normal nunca se cambiaría la libertad por una seguridad que no lo es.

En una sociedad normal no se permitirían cámaras de espionaje y control por las calles ni en los servicios públicos.

La complacencia no sería un mérito en una sociedad normal, en la que la palabra censura sería una palabra apenas conocida.

Y es que en una sociedad normal cada cual sería responsable de sí mismo, y nunca haría al prójimo lo que no querría para sí mismo.

En una sociedad normal sólo se hablaría de abundancia y del cumplimiento de nuestros sueños.

En una sociedad normal no habrían campañas clandestinas de modificación climática mediante la fumigación de los cielos.

En una sociedad normal el progreso sería auténtico, y los sabios no venderían sus hallazgos al mejor postor.

En una sociedad normal la ciencia no sería usada por unos pocos para crearse privilegios, sino que de verdad se aplicaría para el avance de todos, y no se esconderían ni manipularían sus descubrimientos.

Vamos, que en una sociedad normal los médicos no recetarían drogas innecesarias para recibir regalos de la industria farmacéutica.

Porque en una sociedad normal no habrían ONGs que mantienen la pobreza para justificar su existencia, ni serían usadas como armas para derrocar gobiernos.

Bueno, en una sociedad normal no serían necesarios gobiernos, no al menos como se entienden ahora.

Y así, en una sociedad normal no serían necesarios artículos como éste porque en una sociedad normal nunca se hubiera permitido alcanzar el nivel actual de opresión de unos pocos sobre el resto.

Porque en una sociedad normal se tendría muy clara la diferencia entre sociedad libre y sociedad feudal, y no habría sido posible la creación de una neolengua que prostituyera los términos.

En una sociedad normal la guerra sería guerra y la paz, paz.

Y en una sociedad normal nunca sería factible que unos criminales pudieran pervertirla y que dejara de ser una sociedad normal.

Tampoco vamos a decir que una sociedad normal fuera perfecta o utópica, pero en una sociedad normal las personas serían conscientes de sus defectos y tratarían de solucionarlos.

Así pues, puesto que no estamos en una sociedad normal, ni se pretende que lo sea, la población sobrevive sometida como ganado de sus amos, y muchos defienden, como buenos sirvientes, su pertenencia a esta sociedad criminal y enferma.

Es lo que hay, sin voluntad de ser una sociedad normal nunca seremos una sociedad normal.

¿Disfrutas de formar parte de esta sociedad anormal?

Publicado originalmente en http://blog.jmgoig.org/2015/03/en-una-sociedad-normal.html

¿Quieres conseguirlo? Menos teorizar y más practicar

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Pero la primera cosa, y lo más importante es que sepas qué quieres conseguir. Si no lo tienes claro, cierra este post, márcatelo como favorito y vuelve cuando lo sepas.

Estamos en la época de los cursillos permanentes. Nadie se cree con capacidad de hacer nada si no tiene tres títulos universitarios y ocho másters de post-grado. ¡Qué pérdida de su tiempo precioso! Sí, como te suena.

¿Recuerdas aquel poema que decía “caminante no hay camino, se hace camino al andar”? Pues así funciona este mundo, ni más ni menos.

Realizar tropecientos cursos sobre tropecientas materias es postergar tu enfrentamiento con la realidad. Es boicotearte a ti mismo y demostrar que tienes miedo a ser tú mismo. Estar dentro de una burbuja que crees segura es lo menos seguro que hay en esta vida, créetelo ahora mismo.

Porque el miedo a perder es lo que nos hace perder.

Sólo se aprende a nadar, nadando. Sólo se aprende a ir en bicicleta, yendo en bicicleta. Y sólo se puede sacar partido de esta vida, viviéndola.

De ahí que haya tanta gente que haya triunfado por no ir a la universidad. En vez de continuar con las teorizaciones académicas, decidieron lanzarse a la vida y practicar, practicar y practicar.

Porque justo al contrario que en el academicismo, son los errores y fracasos el factor fundamental para lograr nuestras metas. Éste es un mundo de infinitas oportunidades que sólo llegan a los que las buscan a través de la jungla de los fracasos. Cada fracaso es un indicador de que ése no es el camino, es decir, un discriminador que te acerca al camino correcto.

Por eso, sea lo que sea lo que quieras conseguir, la teoría de otros no te va a servir. Es tu experiencia, las lecciones que sacas de tus prácticas las que te conducen a tu objetivo. Ya digo, sea el que sea.

Si hay algo que no sepas hacer pero ves que te llevará a tu éxito, simplemente hazlo. Hazlo, hazlo y hazlo hasta que forme parte de ti y lo hagas automáticamente.

Acepta tu miedo y aprovéchate de él, porque también es un indicador. Es la forma que tiene tu mente de decirte que justo ese miedo es el que debes superar para lograr tu meta. Haz lo que temes, y un día te reirás de ti mismo al recordar que tenías miedo de tal insignificancia.

Menos teoría y más práctica, porque la clave la tienes justo dentro de ti. Eres capaz de todo lo que te propongas, aunque quizás, en este momento no quieras saberlo. Es cuestión de tu voluntad.

Y cuando te pongas en marcha, y tengas tu objetivo claro, te irán llegando los medios necesarios para conseguirlo. Así, por las buenas. Incluso de formas que nunca hubieras previsto.

Créetelo, hazlo y lo conseguirás. Sin duda alguna.

Voy a pasar 24 horas sin leer noticias

Voy a hacer como si el mundo no existiera y voy a dejar de lado las preocupaciones virtuales.

Me estoy hartando de esta guerra de desinformación en la que no podemos creernos NADA.

Me he dado cuenta de que las “noticias” me están absorbiendo demasiado, y no puedo permitirlo porque me resta creatividad.

Las noticias son un agujero negro de negatividad deliberada.

Por ello, durante las próximas 24 horas…

No me va a importar la cantidad de muertes diarias causadas por los países que nos “protegen”.

Y me va a dar igual el descubrimiento diario de una cura para el cáncer.

Que tal o cual ejército bombardee a tal o cual grupo terrorista que han financiado ellos mismos me importará un comino.

Y qué decir de las acciones diarias de activistas por la “justicia” de los intereses de sus financiadores.

Me voy a pasar 24 horas tranquilo haciendo mis cosas, y que le den al mundo.

No voy a mirar mi recopilación de RSS diarios, y haré como si no existiera el programa que los recopila.

Y como me acostumbre, en vez de 24 horas, me pasaré así el resto de mi vida.

Bueno, creo que tanto tiempo no podría, pero es una tentación.

En realidad, debería volver a escribir y dibujar más, y el mundo, como si decide dejar de girar.

Algunos de mis tuits que han gustado últimamente

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Hace ya meses que tengo mi cuenta de Twitter personal cerrada con un candado, así que sólo pueden leerme los que permito que me sigan.

Aquí dejo algunas de mis perlas en Twitter que han sido marcados como favoritos últimamente…

Si lo que llevas haciendo toda la vida no te funciona, haz justo lo contrario.

Se inventaron los Derechos Humanos para que los estados tuvieran una competición a ver cuál los rompía más veces y de forma más cruel.

Sólo hay una manera de vivir en este mundo: haz lo que te guste no lo que otros te digan.

Hacer creer a la masa que necesita trabajar par conseguir dinero es la victoria más grande de la propaganda de la élite.

Ser infalible es la principal característica de los que están permanentemente equivocados.

Las ONGs son las principales interesadas en mantener la pobreza para no perder su lucrativo negocio. Ah, sí, envía tu donativo al 5746-53%5.

¿Qué riqueza se podrá repartir si se instala un sistema que no crea riqueza? Hala, los más cabezones intelectualoides, a pensar.

Diccionario de neolengua: Antes: “saquear países”, ahora: “rescatar países”. Los borregos creyentes en el sistema bien, gracias.

Pues eso es lo que se encuentra la gente en Twitter de mi parte, aunque ya no tuiteo como antes, ni creo que vuelva a hacerlo.