Mundo Humano

Una visión parcial y subjetiva de nuestro mundo por @jmgoig

Etiqueta: Parlament de Catalunya

Hablemos de la representatividad de nuestros políticos

Desde que escribí, para qué negarlo, el exitoso post “Estrategias del poder para desprestigiar movimientos sociales: el caso #parlamentcamp” han pasado dos días, pero el debate ha sido tan intenso que me parece que ha pasado un mes. He leído todos sus comentarios, muy interesantes por cierto, y he estado debatiendo en twitter con personas que no estaban de acuerdo con muchas de mis afirmaciones.

Obstaculizar la labor de los diputados es delito en España

Todos hemos oído el discurso oficialista de lo “intolerable que es no dejar pasar a los representantes del pueblo a hacer su trabajo“. Incluso hemos descubierto que tal acto está tipificado como delito, y cito el comentario de Fernadno:

Art. 550
Son reos de atentado los que acometan a la autoridad, a sus agentes o funcionarios públicos, o empleen fuerza contra ellos, los intimiden gravemente o les hagan resistencia activa también grave, cuando se hallen ejecutando las funciones de sus cargos o con ocasión de ellas.

Art. 551
1. Los atentados comprendidos en el artículo anterior serán castigados con las penas de prisión de 2 a 4 años y multa de 3 a 6 meses si el atentado fuera contra autoridad y de prisión de uno a 3 años en los demás casos.
2. No obstante lo previsto en el apartado anterior, si la autoridad contra la que se atentare fuera miembro del Gobierno, de los Consejos de Gobierno de las Comunidades Autónomas, del Congreso de los Diputados, del Senado o de las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas, del Consejo General del Poder Judicial o Magistrado del Tribunal Constitucional, se impondrá la pena de prisión de 4 a 6 años y multa de 6 a 12 meses.

Está claro que ellos mismos se han declarado inmunes e intocables, creando este tipo de leyes. El típico ejemplo de “yo me fabrico el pan y yo me lo meriendo“.

También, por todos los medios hemos escuchado la santidad de la representatividad de nuestros políticos elegidos en las urnas. Son los auténticos representantes de la ciudadanía. Pero yo me pregunto: ¿hasta qué punto? Me centraré en el Parlament de Catalunya, pues los hechos acontecieron ahí.

Elegidos con una participación de 3.150.000 electores

Me recuerda @jordir que (traduzco del catalán) “es hacer demagogia sugerir que 4.000 representan al pueblo y unos escogidos por 3.150.000 no“.

Puesto que formé parte de las listas de Pirata.cat en las pasadas elecciones autonómicas catalanas del pasado octubre de 2010, conozco la experiencia de primera mano. Pero primero comencemos por los números. Y coloquémoslos de una manera diferente a la oficial. Los que digáis que estoy manipulando los datos a mi antojo, ahorráos los comentarios, por favor.

Según la Viquipèdia, los resultados de las elecciones autonómicas catalanas de 2010 fueron estos:

Ciudadanos con derecho a voto: 5.363.356 (Total)
Votantes: 3.135.764 (59,95% del total)

Luego, los votos se dividieron en:

A candidaturas: 3.021.706 (56,34% del total)
En blanco : 92.331 (1,72% del total)
Nulos : 21.727 (0,41% del total)

Entonces, el Parlament, se compuso de los siguientes partidos:

CiU: 1.198.010 (22,33% del total)
PSOE-PSC: 570.361 (10,63% del total)
PPC: 384.019 (7,16% del total)
ICV-EUiA: 229.985 (4,29% del total)
ERC: 218.046 (4,07% del total)
C’s: 105.827 (1,97% del total)
SI: 102.197 (1,91% del total)
Suma de todo el Parlament: 2.808.445 (52,36% del total)

Así que, a pesar de que mi buen compañero tuitero @jordir afirma que representan a 3.150.00 electores, los números nos muestran que los diputados del Parlament fueron votados en realidad por 2.808.445 electores.

Y aquí me surgen algunas preguntas: ¿Los diputados sólo representan a sus electores? ¿Qué pasa con los 2.554.911 ciudadanos, un 47,64% de la población con derecho a voto, que no les votaron? Y, si hubieron 3.021.706 votos a candidaturas, ¿qué ha pasado con el resto de los 213.261 ciudadanos, un  3,98% del total, que votaron a otras opciones? Eso es fácil de explicar porque hay…

Un sistema electoral a la medida del poder ya establecido

Cuentan que los españoles nos otorgamos a nosotros mismos una Constitución y un sistema electoral basado en listas cerradas y en la Ley d’Hondt para salir de la dictadura y progresar en nuestro bienestar democrático.

Por una parte, lo que los españoles de la época hace 35 años votaron les fue puesto en bandeja por una élite, y se les transmitió el mensaje de que eso o el caos. Por ello, metieron al heredero de Franco, un tal Juan Carlos de Borbón,  en el paquete y usaron esa consulta como legitimización. Qué listos.

Por otra parte, las listas cerradas permiten la dedocracia más absoluta desde los aparatos de los partidos, y que la población se trague unos candidatos impuestos. El último aberrante ejemplo ha sido la inclusión de “presuntos” corruptos en las listas de los partidos grandes de las pasadas elecciones municipales y autonómicas, tal como muestra el corruptódromo. Es lo que hay, dicen.

Y finalmente, la Ley d’Hondt es ese bonito sistema que hace desaparecer el valor de los votos emitidos a los partidos pequeños. Se pone una criba, del 3% de los votos emitidos incluyendo votos en blanco en este caso concreto, y se reparten entre los partidos más votados. Vaya, así que si mi voto fue para Pirata.cat, ahora resulta que el que me representa es CiU, al que nunca en la vida hubiera pensado votar. ¿Y los que votaron en blanco por no querer votar a ningún otro partido pero se tomaron la molestia de ir a votar? “El voto es mío, míiiio“, dicen los partidos mayoritarios.

Aún así, estoy seguro que llegados a este punto habrán muchos que estarán pensando: “Bueno, el sistema no es perfecto pero es el sistema democrático que hay en estos momentos, y hay que ser respetuosos con la ley. A nadie se le obliga votar a ningún partido, y si alguien quiere cambiar la Ley Electoral, pues sólo tiene que presentarse, salir elegido y hacerlo.” Ante esta forma de pensar sólo se me ocurre que, o viven en las nubes junto a los osos amorosos, o sencillamente viven muy cómodos dentro de este sistema ya que se benefician de las injusticias que crea. Porque en la realidad, en esta sociedad y con este sistema electoral…

El que paga, manda

Parece una frase muy catalana, pero es una afirmación que funciona en cualquier parte del mundo en el que vivimos.

En el didáctico e interesante libro “The Creature from Jekyll Island : A Second Look at the Federal Reserve“, su autor G. Edward Griffin, nos explica cómo en las elecciones a la presidencia de los EE.UU. en 1913, el cártel bancario apoyó al candiato demócrata Woodrow Wilson pues la intención de tal grupo poderoso era que se aprobará la creación de la Reserva Federal, que sería el Banco Central de los EE.UU y manejado privadamente por ellos. Eligieron a Wilson porque pertenecía a un pequeño grupo privado financiado por banqueros de Wall Street, y porque era demócrata. Hasta entonces, el pueblo de los EE.UU. asociaba al partido republicano con los poderosos. Con una estrategia de desprestigiar públicamente a los banqueros, pero financiado por ellos, este señor ganó las elecciones presidenciales, y la FED fue aprobada.

Y no sólo eso, en su reelección prometió que EE.UU. EE.UU. entraría en la Primera Guerra Mundial. Pero claro, Gran Bretaña y Francia estaban perdiendo la guerra en aquellos momentos y la deuda con Wall Street era tan enorme que no podían permitirse que perdieran. Por supuesto, EE.UU. entró en la guerra con la excusa arreglada del hundimiento del Lusitania, los aliados ganaron y el resto es la historia que los vencedores escribieron. Por cierto, ¿alguien recuerda a un tal Felipe González prometer que sí él era elegido presidente, España nunca formaría parte de la OTAN? Los libios seguro que no.

Pues volviendo a las Españas, reflexionemos por un instante si los aportadores y prestamistas de dinero a las campañas de los grandes partidos tienen luego alguna infuencia en sus políticas y leyes aprobadas. Mmm… yo diría que sí. ¿Y entonces qué tipo de representación obtienen los electores, en este caso 2.808.445 de ciudadanos, que han votado directamente a los partidos en el Parlament? Pues si te visto, no te acuerdo. Gracias por votarnos y no te olvides de volver a hacerlo dentro de cuatro años.

Pero no todo se acaba ahí, porque el sistema electoral todavía se guarda algunos ases en las mangas para deshacerse de cualquier virus, es decir, propuesta innovadora que no entre en los planes del poder. Porque…

Si eres un partido pequeño no existes, a menos que tengas padrinos.

Siguiendo con nuestra tan querida Ley Electoral, resulta que en el momento en el que hay elecciones sólo los partidos ya parlamentarios se reparten entre ellos los tiempos de Prime Time en los medios tradicionales de difusión masiva, en los debates sólo son invitados los cabezas de listas de estos mismos partidos, se llevan el máximo de lugares donde poner la cartelería, etc, etc…

Entonces, si se presentan 20 partidos y la mayoría de ciudadanos sólo conoce a 5, ¿dónde está la verdad en decir que los ciudadanos eligen a sus representantes? La gente sólo vota lo que conoce, y la mayoría de veces son forzados a elegir el mal menor, tal como muy buen explicó Manuel Castellls en su excelente charla en #acampadabcn sobre la comunicación, el poder y la democracia. Resultado: hay cientos de partidos políticos en España, pero sólo se habla del bipartidismo PP-PSOE, o PPSOE, como decimos muchos.

Aún así, si un partido nuevo tiene padrinos con dinero, sí que puede superar esta visicitud. Recordemos el caso de Ciutadans per Catalunya, o más recientemente, cómo TV3, y ahora barreré hacia lo que conozco, entrevistaba a Joan Laporta, cabeza de lista de Solidaritat per la Independència, pero se negaba sistemáticamente a invitar al cabeza de lista de Pirata.cat, con la excusa de que no era un partido parlamentario y se tenía que respetar la ley.

Si hablamos de las diferencias presupuestarias entre los partidos grandes, apoyados por la gran banca, y los pequeños, apoyados por sus afiliados y simpatizantes, que se trasladan en la cantidad de cartelería, pancartas, envíos electorales, globitos, bocatas de jamón y chorizo, y contratación de autobuses para llevar a la gente a sus mítines, no acabaríamos nunca. Gran señor es don dinero.

Bonitas palabras, tristes realidades

Tras toda esta exposición de hechos que conforman nuestra realidad, ahora volvamos a la pregunta del principio: ¿hasta qué punto los diputados del Parlament, y otras instituciones, son los representantes de la ciudadanía? La palabra democracia, literalmente gobierno del pueblo, es pronunciada hasta la saciedad por los políticos y periodistas afines, pero ¿hasta qué punto es realmente este sistema un gobierno del pueblo? ¿Está el pueblo realmente gobernando en España? ¿Son los ciudadanos realmente libres y conocen todas sus opciones en el momento de depositar su voto?

En las manifestaciones y acampadas mucha gente exclama: “¡Que no, que no nos representan!” ¿Están realmente muy equivocados si analizamos la realidad de la sociedad española? Es cierto que 4.000 personas no representan a nadie, pero hay dudas muy razonables sobre que los diputados hayan sido libremente elegidos y representen realmente a la ciudadanía que los votó y no votó.

La población ya está cansada, ya no traga. Y no sólo por razones económicas ha empezado a levantarse y moverse en ésta, quizás mal llamada, #spanishrevolution.

Estrategias del poder para desprestigiar movimientos sociales: el caso #parlamentcamp

Pese a que en el momento de escribir esto la concentración en el parque de la Ciutadella de Barcelona de #acampadabcn, #parlamentcamp , está todavía en vivo ya, es fácil distinguir una estrategia efectiva de los poderes establecidos para desprestigiar al movimiento ciudadano. No quiero parecer un sabelotodo, pero es de manual.

Veamos los aconteciomientos:

Desde el movimiento de #acampadabcn se avisa que el día 14 por la tarde y el día 15 se realizará un acto en la sede del Parlament de Catalunya para intentar que los parlamentarios no accedan a la sesión en la que se debatirán y votarán los recortes presupuestarios. La idea es hacer una cadena humana y acampar la noche allí. Por supuesto, una cadena humana nunca ha evitado que un parlamento se pare por mucho tiempo pero es una clásica forma de protesta. Este aviso es público y transparente, así que cualquiera puede saberlo.

Cierran la Ciutadella

Llega el día 14, y al mediodía fuerzas gubernamentales cierran todo el recinto del parque público. Como se puede comprobar siguiendo el enlace anterior, el Parlament es tan sólo una zona del parque y con que la policía hubiera acordonado su acceso inmediato hubiera sido suficiente. Pero no, han cerrado todo el parque a todo visitante y han colocado parejas de policía vigilantes cada cuatro o cinco metros, tal como se aprecia en el vídeo de arriba. Aquí hay gato encerrado.

La tarde del martes 14 de junio de 2011 la gente está todavía más indignada pues le parece excesiva la medida del gobierno, pero la cosa no va a más y la ciudadanía se concentra y hay una protesta pacífica. Pese a ello, la estrategia del poder todavía no es vislumbrada por muchos.

La trampa

Pero cuando llega la mañana del día 15 ya es otra cosa. Las cartas están boca arriba. El mecanismo de difamación y victimismo del poder comienza a funcionar. Las mentiras, falacias y desinformaciones empiezan a aparecer en lo medios, junto a los lameculos del establishment en las redes sociales. Es de destacar el bonito ejemplo de parcialidad gubernamental del programa dels Matins de TV3. La máquina aplastante del discurso oficial hace su efecto: es intolerable que los representantes del pueblo no puedan acceder al Parlament.

Además, hace su entrada la gente contratada para el trabajo sucio. Infiltrados de la policía que se dedican a excitar a unos manifestantes hetereogéneos y en su mayoría jóvenes. Las autoridades deben pensar: “es pan comido“. Y es cierto, consiguen que haya unos pocos actos incívicos puntuales que luego se magnifican y propagan como si fuera el ejemplo normal de la mayoría de concentrados. La gente de buen parecer no puede asociarse con esa gentuza bárbara que ataca a los políticos que lo único que quieren es hacer la función para la que fueron elegidos por la mayoría del pueblo…

Estrategia de manual

El poder no se mantiene por una orden divina que lo haya puesto ahí por los siglos de los siglos. Existe una literatura abundante que le permite actuar de una forma determinada en cada momento. Como por ejemplo el clásico libro Propaganda de Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud. En él se muestra cómo de sencillo es que una minoría adiestrada puede manejar a una mayoría insospechada. A partir de aquí sólo es cuestión de aplicar los fundamentos. Y vaya que sí lo hacen bien.

En este caso, para desprestigiar a un movimiento pacífico hay que demostrar ante la opinión pública que en realidad no es tan pacífico como lo pintan. Para ello, han actuado con estos cuatro sencillos pasos:

  1. Se ha bloqueado el paso a todo el recinto con la excusa de proteger el Parlament. Ello causa molestias innecesarias al resto de la ciudadanía que no participa en las protestas. Además, en la mañana del 15 han cortado la línea de metro más cercana al lugar, también con esa pretensión. Cuando los trabajadores lleguen tarde al trabajo dirán: “ha sido por culpa de esos indignados.
  2. Al cortar el acceso al lugar propuesto de actuación de la protesta pacífica y rodearlo con una excesiva fuerza policial consiguen aumentar el nivel de ilógica de los manifestantes: “¿Qué hacen? Todo esto es innecesario.” Con ello, además, les ha producido un sentimiento de frustración al no poder alcanzar su objetivo.
  3.  Al bloquear ellos mismos el paso, pero haciendo ver que es culpa de la protesta, los parlamentarios no pueden acceder por las entradas habituales y el discurso propagandístico habitual exclama: “No se puede impedir entrar en el Parlament a los legítimos representantes.” Las bocas de los políticos se llenan de democracia, manchando su significado, como siempre. Por supuesto, el President Artur Mas, en un acto teatral, accede al recinto en helicóptero y declara: “Es intolerable.” Que les den un Oscar [TM].
  4. Y con el ambiente caldeado, la secreta hace su aparición y provoca breves actos incívicos que son magnificados en cuanto se realizan contra unos políticos. Por supuesto, empieza a aparecer el discurso de que éstos son actos que desprestigian a todo el movimiento y presionan para que la gente de bien comience a desmarcarse.

Y en esa estamos…

Pues no todos somos corderitos ilusos

El problema de estas estrategias es que están ya muy vistas. Pese a que todavía funcionan en la mayoría de la población cuyo único acceso informativo es el de los propios medios gubernamentales y adyacentes, es también cada vez más la cantidad de ciudadanos que estamos vacunados.

Podemos pensar que es una pequeña derrota y que esta vez se han salido con la suya, pero en realidad no es así. Sólo han demostrado una vez más lo que son capaces de hacer para desprestigiar a un movimiento ciudadano, que tiene razón en su indignación. Estoy seguro de que vamos a ver todavía muchas más estrategias parecidas o peores, sin embargo, las reglas han cambiado. Y han cambiado de una manera que todavía estos señores del poder no pueden ni empezar a comprender: los manuales ya no se imprimen en papel.

En fin, que cómo última cosa, sugeriría por precaución que las acampadas formaran comisiones de jugadores de ajedrez para anticipar las jugadas y estar preparados para situaciones como las de hoy. Una buena prevención siempre será la mejor cura.

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