El #15M es una oportunidad que no podemos dejar escapar
Ahí está el europarlamentario Daniel Cohn-Bendit dejando al descubierto algunas claves de cómo la Unión Europea ha tratado la crisis en Grecia. Impagable.
La respuesta ciudadana en España tardó pero está para quedarse.
España, ¿por suerte?, no está todavía en el agujero en el que se halla lamentablemente Grecia. Pero está al límite. Sólo los muy acérrimos encargados de crear la propaganda oficial pueden llegar a creer lo contrario. Por eso, a partir de las manifestaciones del pasado #15M, y sus repercusiones asamblearias posteriores, la ciudadanía se puso en pie para intentar parar la caída al precipicio.
Este movimiento, por mucho que algunos se empeñen en decir lo contrario, unos para contrarrestarlo y otros por pura desinformación, es apartidista. ¿Qué quiere decir esto? Que no apoya ni pretende recibir apoyos de los partidos políticos. Pese a ello, es obvio que en sus filas hay gente afiliada a partidos, como también hay creyentes y no creyentes en las religiones, pero a título personal.
¿Y por qué se puntualiza tanto este hecho? Porque para realizar un profundo cambio en el sistema político y social de un estado no basta con un unos pocos que quieran, es necesario un amplio apoyo y consenso de la mayoría de los ciudadanos. Es básico que la mayoría de la población se sienta integrada, que hayan de los llamados radicales y de los llamados moderados, de los llamados de izquierda y de los llamados de derechas. Y por ello el recorrido es largo, no se puede cambiar la dirección de 35 años de inercia en apenas dos meses.
Sin embargo, las apariencias han decepcionado a bastantes.
De vez en cuando me encuentro inmerso en conversaciones, sobre todo en Twitter, con personas del apartado de las desinformadas. Personas que están de acuerdo con que hay que mejorar la democracia, el funcionamiento de la administración, el sistema electoral, un mayor control de los mercados… pero que no les gusta en absoluto lo que ven y escuchan sobre el movimiuento del #15M. Y no les culpo, la terminología: colectivos, asambleas, manifestaciones, concentración, marcha, etc, son palabras de la izquierda, más acostumbrada a este tipo de concentraciones.
En estos casos, les explico que tras este movimiento hay un abanico muy amplio de personas. Hay también empresarios hartos con el funcionamiento de las cosas, que de ninguna forma abandonarían el capitalismo. Pero el problema es que esto que sufrimos ahora no es capitalismo. Hay una oligarquía que restringe nuestras libertades para emprender. Y este sistema político, en connivencia con dicha oligarquía, no es un sistema democrático. Está dirigido desde arriba y las elecciones sólo son apariencia.
Y el mal llamado estado del bienestar sólo ha sido un espejismo. Observemos qué fácil ha sido desmoronarlo, y qué cantidad de ciudadanos se han quedado fuera de un día para otro: 5 millones de parados en España se dice pronto. En realidad, mientras la sociedad esté montada de manera piramidal, dará igual el sistema económico que se aplique porque los de abajo lo sufrirán siempre. Primero es la igualdad de oportunidades, la libertad y la justicia social; y después llega el resto.
Pese a todos los obstáculos, estamos ante una oportunidad única que no podemos dejar escapar.
Y es por ello que intento esforzarme en acercar posturas, en escribir artículos como éste, en mantener largas conversaciones que se pierden en mi TL en Twitter. Porque es algo que tengo clarísimo: por fin ha llegado el momento de que las peticiones de la ciudadanía no caigan en saco roto; por fin entre todos podemos comenzar a ver la luz al fondo del túnel. Hay que ser constantes, dejar de lado las divergencias, que más que nada han sido prefabricadas para dividirnos, y crear nuestro propio camino. Porque hemos estado esperando durante demasiado tiempo a que nuestros “líderes” hicieran lo pasos correctos, y la experiencia nos ha demostrado que están muy cómodos como están y que no tienen ninguna intención de hacerlo.
Es nuestra oportunidad, la hemos creado entre todos, mimémosla y no la dejemos escapar. La merecemos.