La Europa de los intereses tribales

por J. M. Goig

Durante siglos, los emigrantes europeos huyeron hacia otros lugares del mundo básicamente por dos motivos: la búsqueda de mejores condiciones de vida, y de libertad. Aunque ambas búsquedas están entrelazadas y dependen una de la otra en gran medida.

Así, digamos que los “emprendedores” abandonaron el continente dejando atrás a una sociedad dividida entre amos y señores. Éstos fueron reproduciendo generación tras generación el mismo esquema de cosas hasta nuestros días. Pese al bonito maquillaje de llamar democracia al sistema de gobierno imperante en Europa, continúa existiendo la misma división piramidal tradicional, aunque hayan habido algunos movimientos de cambios aparentes para dejarlo todo igual.

Eso explica la extraña contradicción de la continuidad de las familias monárquicas no elegidas por los ciudadanos, y protegidas por las leyes vigentes. Esa concepción de “monarquía constitucional” es una anomalía, y base del problema de la desigualdad de clases en los diferentes estados europeos. Incluso en repúblicas como Alemania, Francia o Italia, existe una nobleza, con título o no, que continúa disfrutando de sus privilegios históricos y respaldada por el sistema.

Es esa élite, junto a unos pocos de otras clases a los que se les ha permitido acceder al poder, la que dirige el destino de Europa. Es esa élite que ha estado concertando matrimonios entre ellos durante generaciones y que se conocen perfectamente los unos con los otros, pues comparten los mismos lugares exclusivos de reunión, la que decide qué es lo correcto, cuál es el camino correcto para el resto de sus “conciudadanos”. Y son los intereses privados de ese grupo los que pueden explicar en última instancia la toma de decisiones que afectan negativamente a la mayoría de la población europea. Un último ejemplo es la vuelta a la moda de la neolengua de la palabra “austeridad”.

Se podría decir, sin temor a equivocarse, que hay una tribu, con grandes semejanzas étnicas, que domina Europa, y que se han blindado para hacerse intocables; y que por ello, podríamos describir, con muchas probabiliades de acertar de pleno, que estamos en la Europa de los intereses tribales. A las cumbres de la Unión Europea nos podemos remitir para extraer evidencias.

About these ads