Señores cineastas españoles de los Goya, desensubvencionense
Creo que la última vez que vi una película española fue “El gran Vázquez”, y porque tuve curiosidad por conocer la biografía de ese gran y entrañable autor de tebeos. Pero en general, no suelen atraerme.
No es que las grandes producciones hollywoodienses me atraigan mucho tampoco. En realidad, me he desconectado de la ficción cinematográfica y me he enganchado a YouTube, y no sólo como espectador, sinó también como creador. Creo que ya no tengo remedio.
Pero bueno, no voy a hablar de mis gustos ahora sinó de esa adicción de los creadores de la cultura cinematográfica oficial por las subvenciones. Sospecho que el hecho de que el panorama del cine en España es el que es, es así para dejar el campo libre a los estadounidenses.
Quiero decir que el hecho de que los creadores de cine oficiales parezcan contentarse con cobrar una subvención, y no les importe demasiado que sus “obras” se vean o no, es un claro resultado del mismo hecho de la propia subvención.
Los estadounidenses, con su perfecta maquinaria aprisionadora de propaganda comercial son muy astutos. Dominan las salas de cine, dominan el número de películas estrenadas, dominan el gusto de la gente, han conseguido a través de los años lavar el cerebro a la población.
Así pues, no se les puede combatir con las mismas armas. Es una derrota segura, por lo que recomiendo a esos famosos cineastas subvencionados que abandonen su comodidad, si de verdad creen en la cultura, y abandonen dichas subvenciones.
Venga, déjense ya de Premios Goyas y de falsos “star system”, que ya ven que no hay forma de derrotar al Gran Hermano en su campo; es como darse golpes constantes con la misma pared.
Láncense sin red ni paracaídas al vacío de internet. Permitan que sus películas sean compartidas sin obstáculos. Abran un mercado del que la gran industria hollywoodiense está cagada de miedo, y hagánselo suyo.
Ya les digo, YouTube paga una miseria, apenas 80 céntimos por cada 1000 visitas, si permiten anuncios, pero si sus películas de verdad valen, tendrán miles de espectadores y quizás, sólo quizás, por fin serán parte de la cultura del siglo XXI.
También pueden hacer crowdfunding para realizar su películas. ¿Qué mejores mecenas que sus propios espectadores? ¿Qué mejor aprecio a sus obras que ser apoyados por las personas que las desean ver?
Incluso, quién sabe, con el crowdfunding se podría financiar una red de salas de cine libres en las que volvieran las doble sesiones contínuas, y el acomodador no te echara al acabar la película.
Por supuesto que será un camino duro y difícil, el del éxito siempre lo es, supongo que ya lo saben.
Y el que se muera de hambre, pues que se dedique a otra cosa. Pero dejen ya de chupar del bote, que no es cuestión de que no haya dinero, sinó de que ese dinero público se puede emplear en servicios más útiles que el entretenimiento.
Dejen ya de jugar al juego del Imperio, y construyan sus propias reglas. Desensubvencionense, y que se apaguen las luces, que la peli está a punto de comenzar – con palomitas caseras, claro.